Vale que hay que adelgazar por salud, que ésa debería ser la razón más importante, la que nos debería hacer decidirnos a todos pero no fue ése mi caso, ya que yo estaba sanísima, no sabemos por cuánto tiempo más pero el caso es que lo estaba. Sin embargo, la cruda realidad es que estar gordo es INCÓMODO. Los gorditos que dicen ser felices padecerán estas incomodidades. Algunas de las que yo sufrí en la era pre-dieta fueron:
- Querer unas botas altas. Yo quería, necesitaba, soñaba con unas botas altas y ninguna me cerraba, ni de ancho especial ni de astronauta ruso.
- No poder darme un baño tranquila, cosa que siempre me ha encantado, por riesgo de tsunami y porque, sí, es triste pero cierto, se me quedaban lorzas fuera del agua y me daba mucho frío.
- Aparte del cinturón de seguridad del avión, existen otros como los de las montañas rusas o las lanzaderas, cosas que me encantan y que tuve que ir dejando porque no pretendía morir tan joven.
- Cuando una persona "normal" se come una hamburguesa con patatas la gente ve a una persona normal comiéndose una hamburguesa con patatas; cuando un gordo se come una hamburguesa con patatas la gente ve a una vaca suiza zampándose una bomba calórica y llamando a gritos al señor infarto de miocardio.
- Las palabras hidropedal, barca del Retiro o algo tan bucólico como una góndola veneciana pierden todo su componente de asueto cuando un gordo se sube a ellos mientras el responsable del vehículo lo ve venir con cara de espanto, distribuye el peso como mejor sabe y el gordo se pasa todo el trayecto quieto como un muerto por si a aquello le da por volcar y sin disfrutar, lógicamente, del momento.
- Los gordos sudan mucho, es algo fisiológico. Los gordos llevan un radiador debajo de la ropa, que en invierno viene muy bien pero sobre todo en verano fastidia. En verano y en muchas situaciones en las que alguien siempre dice: "pero si no hace calor" y tú piensas: "en invierno te voy a llevar a la nieve en bañador y yo me quedaré mirándote tan contenta con mi reserva estupenda de grasa, so canija"
- Algo tan agradable como dormir en un hotel o en casa de algún amigo se convierte en un suplicio donde, mientras la cama cruje, el gordo se queda tieso como una alcayata por miedo a que se rompa, y a veces incluso así se rompe. Sí...
- El concepto alcayata se aplica también a las sillas plasticosas de los bares, que se quejan bajo el peso del gordo, las patas amenazan con doblarse, y a veces se doblan, sí... y el culo no encaja en el hueco, lo que te obliga a quedarte en el filillo poniendo buena cara para que la gente no se dé cuenta de tu suplicio.
- La ropa de gordos es más grande, hasta ahí todos de acuerdo, por lo que ocupa y pesa más pero en los aviones los gordos pueden llevar los mismos kilos que los flacos, por lo que los gordos pueden llevar menos ropa que los flacos. Pues eso.
- En algún momento de la vida de un gordo, o en muchos normalmente, uno pasa a ser "grandote" o "grandón". No, a ver, soy gordo, igual que ese señor es negro y no de color o las películas iraníes mudas de 4 horas son un muermo y no de autor.
- Los asientos de los transportes públicos no están hechos para los gordos. Si hay sitios libres y te sientas solo no hay mayor problema pero si algún incauto se sienta a tu lado se produce un efecto ventosa que deriva de nuevo en el famoso efecto alcayata y otra vez se fastidió el viaje, tanto del gordo como del incauto.
- Y la incomodidad más banal, la menos científica, la más mundana pero la que a mí más me molestaba: las gordas no quieren parecerse a Amaya de Mocedades. Las túnicas estaban muy de moda en la época de los romanos o en Montserrat Caballé para hacer de Ofelia y los sacos de patatas no favorecen nada, no; a las gordas de este siglo no nos gusta esa ropa. Estar gordo no te atrofia el sentido del gusto, así que Amancio, si lees esto y haces algo millones de personas te estarán eternamente agradecidas.
Pues eso.

buenisimo Amalia ; sigue escribiendo ,me encanta
ResponderEliminarLo comente y no se publico sniff. Me encanta leerte. Mev
ResponderEliminarjajajajaja
ResponderEliminarLa de mocedades marcó tendencia!!! Y completamente de acuerdo con lo de "grandote". A mí me corrigieron varias veces cuando al tener que describir al alguien de cuyo nombre no me acordaba decía algo como: "si, uno rubio, alto, gordo y de ojos verdes". Y no lo decía de forma ofensiva, para mí era algo objetivo...
Besos,
Aida
Hola Amalia, a mi también me gustan las botas de caña alta, y no me cierran... en ocasiones ni me entran y también a veces tengo frio cuando me doy un baño... eso cuando me lo puedo dar que he estado muchos años sin bañera en la otra casa y también estoy en contra de las sillas en los bares donde no cabe un culo en condiciones. Yo de joven no estaba muy gorda, pero mi madre se pasó toda mi infancia y mi juventud diciendome que no comiera que me pondría como un monstruo o directamente que era un monstruo. Cuando me casé pesaba 55 kilos, a veces llegué a los 57, ese era el monstruo y ahora cuando lo pienso estaba muy buena, pero muy buena. Luego tuve unos problemas de espalda y al final acabé con cortisona, demasiada cortisona y pasé de mis 55 a 75 total para acabar pasando por quirofano. Me arreglaron la espalda, bastante bien, aunque en ocasiones aún fastidia, bueno, fastidia muy a menudo, muchos días, pero al menos puedo caminar bien y he tenido dos hijos y no voy en silla de ruedas. El tener que cuidarme de muchas cosas ha hecho que pase por periodos más normales y otros de sobrepeso, lo de tener que salir de trabajar y comer lo que se puede y por la calle no ayuda a la hora de hacer una dieta. Me puse con un médico y me consiguió adelgazar poco antes de encargar a Tsunami, pero el peque fue muy grande y la maternidad a mi edad no se lleva igual que cuando tuve al mayor. Al final me he vuelto a descontrolar. Por suerte aún entro en la silla del ordenador, porque lo de tener que escribir todo esto sentada en la puntita de la silla iba a ser muy complicado. Me encantaría volver a perder peso pero no tengo mucho tiempo y dos cesareas muy cerca una de otra no ayudan a reestablecer la masa abdominal. Cuando te han cortado dos veces todos los musculos y no tienes tiempo para ir a un gimnasio, tu barriga se cae y si una tiene un culo respingón de toda la vida pues el conjunto queda menos glamuroso. Y esta más o menos es mi vida sopesada brevemente. Así que seguiré por aquí, quien sabe, quizas me contagies y obres un milagro. Un beso y gracias por haberme dado a conocer tu blog, hasta pronto Amalia.
ResponderEliminarJajaja, qué bueno el aviso a Amancio!!!!
ResponderEliminarY es que dejémonos estar...que te sobren kilos es un fastidio, y el mito del gordito feliz está bien para no amargarse, pero la realidad es que perder kilos es ganar salud y calidad de vida. Y lo demás, son excusas.
Un beso, Amalia. A ver si esta vez sí que sí y nos quedamos por estos lares!!!
Niña, échale un "ajo" a configuración y activa la casilla para que pueda seguirte!!!!
ResponderEliminar